Creencias, Mitos y leyendas. . Lugares de Interés en Cuba. Renta de casas en Remedios. Alquiler de habitaciones y apartamentos

Creencias, Mitos y leyendas.

El Guije de La Bajada

Por el siglo XVII, Remedios fue atacado por demonios y a uno de estos parece haberle agradado el lugar quedándose en la poza de la Bajada. Este diablillo acostumbraba a rondar por lugares vecinos a su guarida, robando provisiones para subsistir. Para acabar con este mal era necesario reunir 7 Juanes primerizos para poderlo capturar; después de muchos aprietos fueron reunidos estos hombres: Juan Manises, Juan Buniato, Juan Tayuyo, Juan Calzones, Juan Patudo, Juan Pericoso, Juan Chicharrones. Ellos se de dirigieron hacia la guarida del güije para capturarlo a las 4:00 a.m. pues a esta hora él se sentaba en una cerca al lado de la poza. Los Juanes llegaron al lugar y esperaron a la hora requerida para capturar al güije, y así se hizo, después de la confusión, con gritos y trabajo lograron capturarlo. Cuando llegaron a la ciudad remediana con el diablillo encadenado de tal forma que no pudiera moverse, el cura dio su palabra, el güije tomó fuerzas desconocidas y dando un espeluznante grito desapareció. Solo dos Juanes reaccionaron y le cayeron atrás, pero el güije fue mucho más rápido y logró llegar a su charca. Se dice que todavía habita allí, aunque no sale con frecuencia.

El Palomar 

A mediados del siglo XIX hacia 1859 un francés llamado Augusto Fisné Miranda hizo construir en Remedios con elementos propios de la arquitectura militar una casona de dos plantas. La imaginación popular lo convirtió en un hombre inmensamente rico, heredero de una gran fortuna; amaba a una hermosa joven de la más rancia aristocracia remediana de entonces, con la que contrajo matrimonio llevándola a vivir a la mansión - fortaleza. La muchacha tocaba el piano con mucha destreza, su amado pasaba largos ratos en éxtasis escuchando como su amada arrancaba del teclado las más sensuales melodías; todo era amor y ternura en aquella pareja, además contaban con multitud de esclavos y sirvientes que se ocupaban de los quehaceres de la casa. Dicen que una mañana dejó de escucharse en el vecindario la música proveniente de la casona. Nadie volvió a saber nada de la romántica pareja. Una repentina enfermedad volvió cadáver a la joven, siendo sepultada en el patio de la casa como lo dispuso el esposo en medio de un delirio que inmediatamente se convirtió en locura crónica pasando días y noches junto a la tumba de la amada sin ingerir alimentos ni dormir, lo cual acarreó como consecuencia que a los pocos días también murió y fue enterrado junto a la mujer, en la rústica sepultura. En un torreón deshabitado del caserón aparecieron en horas de la mañana y el crepúsculo dos palomas que se arrullaban amorosamente y muchos creyeron escuchar melodías que brotan de un misterioso piano ubicado en algún lugar del castillo. La noticia corrió rápidamente entre la población que desde entonces bautizó la casona con el nombre de EL PALOMAR, nido de amor del desaparecido matrimonio cuyas almas regresaron al hogar convertidas en blancas palomas .

El Sapo de Jinaguayabo 

Cuentan los más viejos habitantes de esta villa que EL SAPO DE JINAGUAYABO vive debajo de una piedra en el camino del Tesico. Nadie lo ha visto, pero se supone que es tan viejo que se dicen que tiene su cuerpo cubierto por un escamoso y duro carapacho.
En la época de sequía se mantiene muy tranquilo, pero al amenazar la lluvia empieza a croar, primero suave, pero al aumentar la lluvia, emite el sonido tan fuerte que se puede escuchar a varios kilómetros y cuando escampa se calla.
Dicen que tiene un tamaño normal, pero que lo va aumentando hasta alcanzar el de un chivo.

La Cabeza de Patricio

Cuenta la tradición que en Remedios vivió en una casita pobre pero muy limpia un honrado zapatero. Le decían el maestro Patricio.
Patricio había sido esclavo, pero fue liberado por su amo, después de cumplir una misión que se le encomendó.
Se cuenta que entre los rasgos del negro se destacaba una cabeza grande y de abundante pasa; larga y espesa al extremo de que cuando se quitaba el sombrero su cabellera semejaba una gran esponja. Lo que fue motivo de admiración para sus vecinos quienes, cuando querían establecer comparación con algo grande, lo comparaban con la cabeza del zapatero.
Pero también notaron algo muy singular consistente en que siempre que se nublaba el cielo en el sur por donde vivía el artesano el agua era segura aunque, estuviera despejada por los demás puntos cardinales.
Así fue surgiendo la tradición, de que cuando estuviera nublada " LA CABEZA DE PATRICIO" llovía, costumbre que se ha trasmitido de generación en generación y no resulta extraño oír decir a los vecinos de la ciudad !Agua segura, miren como esta la cabeza de Patricio!


Los Misterios del Doctor Jorrín

Hacia la década de 1920 o principios del 30 nadie sabe la fecha exacta, llegó a Remedios y de forma muy reservada un señor llamado Manuel Delgado Jorrín, médico de profesión quien vino a vivir a una amplia y lúgubre casona colonial situada en las afueras del pueblo, al final de la calle San Simón (hoy Fé del Valle) donde ésta entronca con la carretera que va al pueblo de Zulueta. Allí además de su vivienda instalo un consultorio para atender a pacientes aquejados de los mas diversos males pues el doctor Jorrín, como se le conocía, lo mismo atendía a una embarazada que curaba dolencias ortopédicas, psiquiátricas, urinarias, oftalmológicas, hacia curetajes y hasta daba consultas espirituales. Muchos eran los comentarios sobre la procedencia del ilustre medico, algunos coincidían en que Jorrín era Francés debido a su acento, lo cierto era que su profesión si había sido estudiada en Francia. Además el medico practicaba algo de espiritismo, brujería y pertenecía a una secta de tendencia yoga que le aportaba ciertos poderes mágicos. . El doctor Jorrín era alto, enjuto, de color cobrizo casi negro, ojos pequeños y penetrantes , algo cargados de hombros, vestía con desaliño y cubría su cabeza. La casa no era menos complicada, su aspecto era misterioso, rodeada por una cerca de piedra cubierta por una tupida enredadera que imposibilitaba la visibilidad; en la puerta una enorme piedra lisa, de las llamadas ‘’ de rayo’’ el interior desordenado, adónde solo se podía pasar en compañía de un sirviente que obligaba al visitante a dar recorrido por distintas habitaciones hasta llegar a la consulta, la cual tenia varias puertas de acceso por donde aparecía de repente el doctor , precedido por dos enormes perros negros que se situaban delante del buró escoltando al amo durante toda la consulta. En un costado de la casona crecen una frondosa ceibo y u pino que compiten en altura, y también han sido objetos de versiones fantásticas para la creativa imaginación popular , pues representaban la fuerza y la grandeza, además de existir debajo de la ceiba un ‘’plante’’ que le suministraba al hombre incalculables poderes sobrenaturales. Parece que el doctor se sitio muy solo y un buen día le quitó la mujer a un gallego llamado Miguel González. El doctor se convirtió en una especie de mito, no se dejaba ver nada mas que por personas de su confianza, salía a la calle en contadas ocasiones para visitar a pacientes , sólo hacia horario nocturno montado el un coche tirado por dos caballos , con las cortinitas bajas para evitar la mirada de curiosos, dicen que dormía a la manera de los yogas hindúes sobre una tabla llena de puntillas, que conversaba con los muertos y hasta que tenia el do de convertirse en animal para poder escapar de sus enemigos. El doctor Delgado Jorrín murió en la década de 1970, fue velado en su casa con bastante discreción por su hija y algunos allegados y después del entierro ,para general estupor y aumento de fanatismo popular, su cadáver .... ¡Desapareció del cementerio local!

La Gritona del Seborucal 

Dice la historia que allá por el siglo XVII, época en que la villa era asolada frecuentemente por ataques de piratas y corsarios , vivía aquí una hermosa joven de cabeza singular entiéndase alta, esbelta, ojos negros , tes. muy blanca y cabellera azabache, espesa y caída en revuelta cascada hasta los diminutos pies; en fin un ejemplar femenino casi celestial .en el año 1658 llegó a nuestras tierras el piratas francés Francisco Náu. ‘’El Olones’’ al frente de una partida de criminales los cuales habían dejado el caserío de la pobre muchacha más limpios que las claras aguas que brotan de los manantiales del ‘’Posito de Tesico’’ , la joven trató de escapar pero fue inútil pues para desgracia suya en el intento tropezó cayendo de bruces ante el mismísimo cabecilla de los piratas ,este al observar a la joven quedó prendado de ella decidiendo llevarla consigo y hacerla su amante. La desdichada muchacha que no quería ser convertida en una odalisca de la isla tortuga, se defendió con todas sus fuerzas del ataque rudo del capitán arañándole la cara y el pecho de este, quien ya desesperado y furioso, al no conseguir su objetivo ante tan valiente remediana, arrebató violento un hacha afilada a uno de los suyos y le cortó la cabeza a la muchacha en un descomunal talo. Se cuenta que el cuerpo de la víctima continuó avanzando rápidamente con la cabeza ensangrentada entre las manos tratando de situarla de nuevo en su lugar y así tuvo la fuerza necesaria para llegar seguido por su homicida y sus secuaces, hasta una furnia especie de pozo excesivamente profundo, situado en la zona de Seburucal, no lejos de Remedios, cuentan que en vano la siguieron ya que la leyenda se encargó de impedir que la desventurada muriera colocándose la cabeza en su lugar y funcionando sus signos vitales, sólo que permaneció como encantada en su subterránea morada; pero además, la rica imaginación popular le concedió también el don de abandonar su refugio 4 veces al año : el primer viernes de enero, el viernes de Dolores, el viernes Santo y viernes anterior a la natividad de Cristo. Algunos aseguraban que durante más de dos siglos la joven aletargada estuvo vagando por la villa a partir de las 12 de la noche, durante todas las madrugadas de los mencionados viernes de manera curiosa pues salía de la sepulcral residencia con la cabeza en la mano, daba una vuelta al pueblo siguiendo los quejidos, recorría las calles de norte a sur y de esta a oeste, se detenía en algunas esquinas, ponía la cabeza en su lugar sobre los hombros y comenzaba a emitir fuertes y cavernosos alaridos capaces de llenar de pavor a cualquier habitante, esta según se cree era la forma que tenía el fantasma de recordar a todos, el crimen ejecutado por el pirata en 1658, en este mismo pueblo. La gritona, como pasó a llamársele al visitante de ultratumba, después de gritar en una esquina, volvía a tomar la cabeza entre las manos para más adelante repetir la escena, llegándose así a convertirse en el “coco”para los niños y el terror de la población en general. Al oír aquellos terribles lamentos los enfermos morían, las embarazadas abortaban, los perros aullaban melancólicamente, los pobladores se envolvían en sábanas como asolados y en cada uno de los hogares esta expresión de terror : ¡Dios nos asista, ahí viene la gritona de Seburucal!

La Loma del Perro 

Cuenta la tradición oral que en la segunda mitad del siglo XIX vivía en una casita muy humilde, pero aseada y con buena presencia, situada en una pequeña elevación que aún se aprecia en la carretera que une a Remedios con Bartolomé un joven matrimonio campesino los cuáles su sustento eran los frutos de un sitio pequeño como medio de ganar el pan de cada día y poder casarse. La joven nombrada María del Buenviaje era conocida por sus virtudes y hermosura tales que se convirtió en el ideal amoroso de más de un galán del pueblo; el esposo alegre, apuesto y trabajador no le faltaban las “hijas de Eva ” que anhelaban su compañía, pero en realidad vivían el uno para el otro. Como la felicidad nunca es completa al ocurrir los primeros levantamientos armados en Remedios, el esposo acudió al llamado de la patria, no sin antes dejar a su esposa acondicionada para el mantenimiento del hogar durante el tiempo que estuviese fuera. Junto a ella quedó entre otras pertenencias un enorme perro negro llamado “Guardián ” , el cual se convirtió en su mas fiel e inseparable compañero durante el día y la noche. Cierto día pasaba un Capitán de Partido al que el pueblo le puso “Tronco e Yuca”, cerca de la casa de la joven, conociendo la ausencia de su esposo decidió probar suerte y empezó a decirle hermosas frases de amor, al percatarse del rechazo de Maria cambió en groseras y ofensivas contra ella y el esposo mambí; el perro comenzó a ladrar y a gruñir amenazante y viendo que el capitán forcejeaba con la muchacha para llevar a vías de hecho sus mezquinos propósitos, se abalanzó contra él rasgándole la ropa y mordiéndole las piernas hasta arrancarle pedazos de piel y hacerlo sangrar. Tronco e yuca aterrado salió corriendo seguido de cerca por Guardián el que recibió del fugitivo un machetazo en la cabeza que calló muerto al instante ante los húmedos ojos de su desdichada ama. La rabia y el rencor del capitán no tenía límites y decidió regresar con un grupo de matones para tomar venganza, prendiendo fuego a la casa por los cuatro costados, vigilando que la joven no tuviera escapatoria y así logró consumar el horrendo crimen. Se cuenta que estando la casa aún en llamas y su dueña carbonizada en el interior, no se sabe de dónde, un enorme perro negro cuyos ojos brillaban como ascuas que se abalanzó sobre el asesino, clavando una y otra vez sus afilados colmillos en el cuello de este, y desgarrando su piel hasta dejarlo tendido en el suelo en medio de un charco de sangre, desapareciendo de nuevo misteriosamente sin dejar rastro. Los acompañantes del capitán huyeron atemorizados hacia el monte dejando a su jefe a merced de las aves de rapiña. El esposo luego de saber lo sucedido y lleno de odio contra el enemigo, se abalanzó contra este y fue herido gravemente, muriendo varios días después no sin antes clamar por su amada en medio de un delirio febril. Después de estos sucesos y hasta nuestros días muchas personas aseguran haber visto en noches de luna llena, a un perro negro, rodeando y olfateando por dónde se encontraba la humilde casa de aquella infeliz pareja y cruzar el camino aullando lastimeramente, echando candela por la boca y hasta arrastrando cadenas, que desaparece de inmediato cuando se percata de algún vehículo que se desplaza por la actual carretera o la presencia de campesinos que cruzan por el lugar, esto lo afirman muchos chóferes de alquiler que transitan por allí en horas nocturnas y vecinos aledaños al sitio conocido hasta hoy por todos los remedianos como La Loma del Perro.

La Iglesia del Santo Cristo 

Alrededor de el año 1676 se comenzó a construir en Remedios por iniciativa del emigrante canario Capitán Juan Jiménez, nacido en Tenerife; Un templo dedicado al Santo Cristo de San Juan de los Remedios, donde parece que ya existía una pequeña ermita, para facilitar el acceso a los, servicios religiosos de aquel barrio de la villa y, por tanto construido casi como una copia de la iglesia del Buenviaje. La iglesia desde su inauguración se vio muy visitada por los vecinos de los alrededores.
Se cumplían los preceptos de la iglesia de la confesión para alcanzar el perdón de los pecadores. Entre los que asistían a todas las misas se encontraba una joven muy bella casada con un hombre extremadamente celoso. La joven asistió al confesionario más por guardar la forma que por considerarse culpable de alguna falta; el esposo por su parte le dio licencia para confesarse pero esa decisión la asociaba con infidelidad. Al regreso de la iglesia quiso obligarla a contarle todo lo dicho al confesor a lo cual ella se negó, el hombre loco de celos después de propinarle algunas bofetadas se encaminó al templo para obligar al cura a decirle lo que le había dicho la muchacha negándose a revelar el secreto de la confesión.
Fuera de si corrió el esposo hacia su casa tomó un arma la cargó de pólvora y fue a la iglesia entró al templo cuando el padre estaba rezando, le dio un balazo y lo mató, pero en ese momento un negrito de cierta edad lo siguió dando voces pregonando el crimen hasta la casa donde se refugio el homicida. Al acudir las autoridades el negrito desapareció. Al otro día se enterró al sacerdote en el templo, la iglesia quedó en un misterio, después allí se halló la clave para la captura del Guije.
En 1882 la iglesia fue demolida a causa de su destrucción y se dice que por esos alrededores sale un cura encapuchado con una vela en la mano en noches de luna llena.

La Bruja de San Salvador 

Hasta finales del año 1894 existieron en la calle San Roque entre San Cristo y San Jacinto (hoy José Martí entre Hnos. García y Gonzalo de Quesada unos colgadizos en ruinas de granadero embarrado y tejas, que fueron propiedad de una señora llamada doña Ana de Rojas, cuya edad era imposible de calcular por lo vieja y arrugada, habitando parte de la casa desde el tiempo de ñaña seré, quien llegó a convertirse para los remedianos, algo así como un personaje célebre. Su hogar era desordenado, con un espejo roto lleno de telarañas, casi en la puerta de la casa y un escaparate de caoba que por la acción del tiempo y la suciedad no se le reconocía el color, y según ella fue traído por los piratas que arribaron a la bahía del Tesisco bajo de Morgan, por acá una hamaca de henequén ruda, una alacena cubierta de hollín donde guardaba sus golosinas, un fogón hecho con tres piedras enormes en el medio de la sala, un sillón sin pajilla en la cocina, taburetes con las patas partidas, en fin un verdadero antro de suciedad y desorden, únase a esto la caterva de perros, gallinas conejos, cerdos, etc. Y las consiguientes plagas de ratones, cucarachas, chinchas y demás insectos que te puedas imaginar. Esta señora era muy devota de San Salvador de Horta, patrono de uno de los Barrios en los que se divide el pueblo para competir en las tradicionales parrandas, manifestación más rica y autentica del territorio, estando encargada de la limpieza de un templo erigido en honor a este santo católico en uno de los extremos de la villa, desaparecido hace muchos años, a donde iba todas las tardes apoyada del brazo de una esclava suya, negra conga muy obediente y voluntariosa llamada Manuela, para tocar personalmente las campanas y así llamar a misa a los feligreses de los alrededores, entre otras cosas daña Ana le fascinaba enterarse de la vida y milagro de toda la gente del barrió y como por esa época el vecindario se recogía temprano a dormir, salía con el cabello revuelto y un palo con una vela encendida en la punta, dando gritos por la calle para atemorizar a los vecinos, no ser reconocida y enterarse de primera mano de cuanto acontecía. Estos acontecimientos hicieron que cundiera el pánico en la zona y no hubiera alma viviente en todos aquellos contornos por muy corajudo que fuera, que se atreviera a poner un pié fuera de la casa por algunos gajitos para un cocimiento, ni para recoger centeno, pues como se comentaba la cosa no era para menos, pues se decía que salían por el barrio espíritus, diablos y almas en pena y hasta la gritona de la calle de la Mar había perdido el rumbo y salía cuando le parecía, susto mayúsculo para los descarriados que veían caer la noche alejados del techo hogareño. Por aquellos tiempo estaba de Comisario un señor llamado Dan Antonio Abad González “La Rabia” por su carácter y terquedad quien no creía en muertos, ni diablos y atrapando a Doña Ana infragante; dándole palos hasta casi romperle las costillas. Después de esto la señora no temía a nada n a nadie, persiguiendo con sus armas de defensa, una guataca vieja ,bayoneta amarrada en el extremo un palo aparentando una lanza con las que mantenía a raya a quienes se atrevían a entrar a su patio a robarle tamarindos, mangos, cafetos y nísperos. Doña Ana vivía del alquiler de cuartos y la venta de frutos, hay quienes aseguran que tiraba la suerte de las barajas, predecía el porvenir y hasta preparaba brujerías por algunos reales. Se cuenta que terminó sus días allá por los últimos años del siglo XIX, recostada en una hamaca de henequén siendo columpiada por su sirvienta mientras gritaba desaforadamente echando ajos y cebollas contra sus enemigos. Aquella anciana de la cual dicen salía aún después de muerta con el pelo envuelto y una vela en la punta de una vara, pasó a los anales de la vida y ha llegado hasta nosotros a través de la tradición oral como “La Bruja de San Salvador”.

La Llorona de la Calle La Mar 

Se cuenta en Remedios que allá por las últimas décadas del siglo XVIII vivía al final de la calle de la Mar, hoy Jesús Crespo, aunque todos la identifican por su nombre original, un joven matrimonio cuyos ingresos le permitían llevar una vida bastante holgada y contar con algunos esclavos para atender los quehaceres domésticos, es decir una pareja a la que pudiéramos llamarla feliz, hasta que apareciera alguna nubecita negra que opaca el pleno disfrute de los placeres terrenales en este mundo de pecadores y en este caso se presentaba a través de los celos, sentidos por la bella esposa hacia el marido , a tal extremo que se celaba hasta de su propia sombra. Debemos decir que estos sentimientos no eran totalmente infundados pues además de apuesto y rumbosos, el hombre padecía estar afectado de cierta enfermedad, a veces con características epidémicas, que pudiéramos denominar “ginecomanía” , una afición crónica excesiva por las hijas de Eva , las gallinitas de la calle del Sol. El para cumplir con todos sus compromisos pasaba las noches fuera, mientras ella sufría callada esperando ocurriera algún milagro que apartara a sus esposo de sus andanzas. Los problemas continuaron aumentando y las noches de espera se hacían más extensas, hasta que una noche en que la muchacha sufría un arrebato de celos, un esclavo suyo quien quería entrañablemente a la señora por haberle servido desde pequeña le aconsejó hablas con un mulato anciano brujo que vivía en la zona del Tesico, el cual adivinaba el porvenir valiéndose de tirar las cartas y capaz de obligar a hombres a rendirse amoroso y fiel ante sus mujeres mediante unos polvos que vendía como remedio infalible el cual debía ser agregado al café u otro tipo de infusión. Entusiasmada la joven con la idea de amarrar al marido y cegada por los celos, se dejó embaucar por esas supercherías y se entrevistó con el brujo en el lugar que este dispuso ya que era perseguido por atracos, ultros y otros delitos que había cometido .El encuentro se efectúo debajo de unos algarrobos muy frondosos que crecían en el camino de Jinaguayabo, cerca de la loma del Tesico, frente a la laguna llamada de Ruiz. A la luz de una vela en aquel paraje despoblado y sombrío, la muchacha conoció a través del farsante los secretos de la nigromancia, posesión de espíritus de luz, invocaciones a los orichas, filtros amorosos y otros recursos utilizados para engatusar a ingenuos que debutan en esos menesteres. Muy caros le costaron a la muchacha los maravillosos polvos del brujo y quiso la casualidad, para desgracia suya, que durante varios días el marido se mantuvo tranquilo y hogareño dejando de salir algunas noches, lo cual reforzó la creencia en los poderes del aprovechado embustero. Al poco tiempo resurgieron las ausencias y con ellas los celos de la muchacha, por lo que se repitieron las entrevistas entre la joven y el brujo quien naturalmente sacaba buenas ganancias al “oficio”, pero temiendo caer en una emboscada, para percatarse de que ella venía sola, le aconsejó que desde la puerta de su casa hasta llegar al lugar donde debía encontrarse fuera dando gritos muy fuertes que pudieran ser oídos por el en su escondite y así salirle al paso en el sitio indicado. La infeliz víctima aceptó lo pactado, tanto más cuando notó que al empezar a gritar los vecinos asustados cerraban las puertas y ella tenía la calle libre para transitar sin ser vista pues estaba muy contenta .El esposo en sus correría nada había oído hablar de aquel asunto hasta que una noche la mujer fue vista por un arriero quien le comunicó que la mujer le engañaba, pero debía hacerse el de la vista gorda y capturarla in fraganti. El joven aunque furiosos e irritado por el supuesto adulterio, aparentaba estar calmado como si nada estuviese sucediendo, al anochecer se acicaló y salió de la casa como de costumbre para apostarse en la próxima esquina a velar su honra aparentemente mancillada. La muchacha no sospechando el tortuoso enredo en que estaba metida, tomó el camino del Tesico seguida de cerca por el esposo, convertido casi en un demonio sediento de venganza, hasta sorprenderla en la oscuridad, bajo los algarrobos, hablando con aquel siniestro personaje que rápidamente se dio a la fuga perdiéndose en la espesura del monte. Aquel “Otelo” llego hasta la mujer poseído por los celos, portando un puñal cuya hoja enterró varias veces en el cuerpo de la infeliz, ella gritaba desconsolada que no la matara , pues estaba embarazada y con ella mataría al hijo que estaba por nacer. Este no cedió ante los suspiros y lamentos, dejando tendido sobre la yerba el cuerpo sin vida de la fiel esposa. Consumado el hecho el hombre enterró a la desgracia en la falda de la loma del Tesico a un costado de la cueva del Boquerón otrora considerada una boca del infierno, luego huyó muy lejos donde murió al poco tiempo por tristeza y arrepentimiento. Mientras algunas personas murmuraban que todos los viernes de la cuaresma solía la Gritona por la noche, en forma de fantasma, viniendo desde el Tesico y por toda la calle de la Mar hasta la Iglesia del Buenviaje, pidiendo a gritos el bautismo de su hijo asesinado por el propio padre ante de nacer.

La Rondona

Los más ancianos de Remedios cuentan como algo de absoluta credibilidad, que a finales del siglo XIX vivía en esta villa una hermosa joven de familia muy decente y de buena posición nombrada María Manuela cuya belleza era opacada por un aire dominante, áspero e impositivo, así como una vanidad excesiva y muy amiga de que se cumplieran sus mandatos, aún a costa del mal de los demás. A tal extremo llegaba el engreimiento de la muchacha que maltrataba a su propia madre, no obstante haberle brindado sus progenitores todos los gustos posibles, sacaba el cumplimiento de sus caprichos y mataba sus cotidianos antojos ya que era única hija; había sido criada con mucho mimo y los padres contaban con una fortuna suficiente para satisfacer sus deseos aunque estos fueran absurdos, solo para pretender hacerla feliz, sin tener en cuenta el mal que esto podría acarrearle. Se dice que en cierta ocasión su buena madre por probar como reaccionaba, se dirigió a la alcoba de su hija en momentos en que esta escogía en sus enormes escaparates un vestido para salir esa noche a casa de unas amiguitas, no viéndole bien ninguno encontrándose el cuarto tan regado que se necesitaría al menos tres días para volverlo a organizar y le pidió prestado siete reales, sabiendo de ante mano que la joven poseía mucho más de lo solicitado a lo cual María Manuela indispuesta respondió: “ Yo no tengo ese dinero, ve a pedirlo a otra parte, y déjame tranquila”; la madre repostó con voz suave: “mi amor, si te lo he pedido es porque he sabido y he visto que lo tienes y no es correcto comportarse así”. Estas palabras llevaron a la muchacha al extremo de la cólera y con desfachatez e insolencia replicó: “así es que quieres siete reales; pues siete legiones de demonios son las que tengo en el cuerpo” y aquí mismo fue donde comenzó su desgracia, ya que desde ese momento no tuvo un instante de sosiego, empezando a experimentar convulsiones y otros síntomas extraños, de los cuales el que con mayor fuerza llamo la atención fue un incesante escupir y sacar la lengua, además de decir palabras y frases de mal gusto e incompatibles con su sexo y raza. Involuntariamente lengua a cada instante y dicen que fue tanto lo que repitió esa operación que se le fue alargando al punto que se lamía hasta la cara, el pecho y otras partes del cuerpo. Al verla su familia en esa embarazosa situación téngase en cuenta que dejo de comer, por tanto pasarse la lengua bajaba cada día de peso, hasta llegar a un estado físico bastante alarmante, dedujeron que estaba realmente poseída por demonios y decidieron, como se decía entonces”curarla por la iglesia” o sea que era merecer, aplicarle el exorcismo y conjuros orientados por la iglesia católica contra espíritus malignos, para lo cual llamaron con urgencia al párroco de La Mayor el Padre Marcos García, quien acudió de inmediato a la casa de la muchacha acompañado de su sacristán, ya la muchacha no respondía por su nombre sino por Belcebú, Satanás, Lucifer y otros seres infernales que la rondaban; a partir de entonces el vulgo la bautizó con el sobrenombre de La Rondona. Luego de cruenta batalla donde el sacerdote quedó exhausto pudieron sacarle a la muchacha los demonios habiendo costado mucho trabajo sacarle el último, el cual se dice que lo hizo por el dedo meñique del pie derecho, dejando una estela de humo y un fuerte y penetrante olor a azufre, pero lo que no pudieron quitarle nunca más, fue el mote de La Rondona, pues los vecinos insistían en que los enviados malignos continuaban rondándola. María Manuela murió de una enfermedad histérico-epiléptica de una edad ya avanzada y algunos aseguran que tras su muerte los demonios siguen rondando la villa. 

La Virgen del Buen Viaje 

Cuenta la tradición oral que allá por los comienzos del siglo XVII hacia el lejano año de 1600, en un encapotado día del mes de octubre, alrededor de los que los marinos llaman “cordonazo de San Francisco” , época de mal tiempo y tormenta próxima al cuatro de ese mes, día de San Francisco de Asís en el Santoral Católico, tres pescadores Remedianos salieron muy de mañana en una frágil embarcación a realizar labores cotidianas en la bahía del Tesico lugar que fuera puerto de la villa hasta el año 1832 cuando se habilita el de Caibarién para sustituirlo. Ya mar afuera, los pescadores se vieron sorprendidos por una borrasca con ráfagas de vientos huracanados , lluvias y olas de gran altura capaces de hacerlos zozobrar; solo con ayuda de la Providencia podrian salir airosos de aquel trance. Se aprestaban a regresar a toda prisa cuando divisaron en medio del oleaje, entre trozos de tablas, producto seguramente de un naufragio una caja de madera de alrededor de metro y medio de largo flotando a la deriva, lo cual llamo poderosamente su atención, al punto que a pesar de la urgencia por llegar a la costa ,decidieron recogerla y bogaron hacia ella no sin poco esfuerzo y peligro de hundirse en las oscuras aguas. Al fin lograron alcanzar e izar la caja hasta el interior del bote con mucha precausion para no dañarla; cual no seria la sorpresa cuando al abrirla encontraron que su contenido no era otro que una bella imagen de la Virgen Maria tallada en madera. Inmediatamente se descubrieron con toda formalidad olvidando que en algunos momentos la cuita en que se hallaban; resaron con devocion un avemaria y el mas viejo exclamo: “ Buen Viaje hemos hecho, buen viaje” “Si, buen viaje” repitieron los otros dos. Luego revisaron minuciosamente la imagen para comprobar si tenia algun rotulo o letrero que dijera su advocación pero solo encontraron uno detrás del cuello donde se especificaba la procedencia que era Barcelona, España. En la trayectoria de regreso poníanse de acuerdo en relación con el nombre que le darían y uno de ellos, el que fungía como patrón propuso: “ ya que no tiene ningún letrero que nos aclare su gracia, llamémosla desde hoy Buen Viaje, y los otros estuvieron en total acuerdo. Se dice que en cuanto tomaron tierra en la costa del Tesico muy entrada en la noche los pescadores consiguieron un mulo para trasladar hacia Remedios aquella preciosa carga, ya de madrugada arribaron a la villa por el camino de la mar y al llegar a un enmaniguado y frondoso guayabal que crecía cerca del centro del pueblo, donde habitaba en una humilde choza de yaguas y guano un negro lucumí, anciano y paralítico, muy devoto de la virgen y cumplidor de los preceptos de la iglesia, el mulo que transportaba la imagen se echo en el suelo y no quiso continuar la marcha, a pesar de los golpes que le propinaron los pescadores quienes decidieron al fin dejar la carga en casa del beato, bajo el compromiso de que al día siguiente este diera cuent7a del hallazgo al cura para que procediera a realizar los tramites de rigor y mandar trasladar la imagen a la parroquia. El anciano a quien había encargado la custodia, abrió la caja y al ver la figura tan bella le hizo una especie de altar, le puso flores, le encendió velas, y no dio cuenta al cura ni a las autoridades. Al regresar los pescadores a la villa se dirigieron de inmediato a la iglesia pensando encontrar allí la imagen aparecida pero naturalmente estaba aun en casa del anciano por lo que se encargaron personalmente de dar cuenta de lo ocurrido al párroco y al alcalde , quienes dispusieron el traslado a la parroquia, después de visitar la morada del negro y converserse por sus propios ojos de la veracidad del suceso el cual se realizo en procesión donde participaron todos los habitantes de la comarca y fue muy lucida y solemne, acorde con tal peculiar acontecimiento .A la mañana siguiente para el general Estupor, la Virgen no estaba donde la situaron , había desaparecido, la virgen había regresado a la casa del negro anciano en cuya choza había sido recibida días antes después de esto la llevaron hacia la parroquia y al día siguiente volvía a aparecer en la choza del anciano así se mantuvo durante tres días, por lo que acordaron dejarla en el lugar donde creyeron que la virgen prefería estar.

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Hostal Colonial Las Tradiciones

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Hostal Colonial Las Tradiciones
Casa Colonial construida en 1892, con espacios amplios, propios de su estilo, amueblada y decorada con muebles y adornos de la época. Situada muy cerca de la plaza pero alejada del bullicio de la misma, desde su puerta se puede apreciar parte de la plaza, especialmente la ermita del Buenviaje.
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